Somos muchos

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Cuando recibí la newsletter oficial de Nikon en la que presentaba la nueva D700 y aún a pesar de los rumores, lo primero que pensé fue: “¡esto es broma!”. No estaba confundido, la D700 existe, lo que es una broma es que después de la presentación a bombo y platillo de la D3 y D300 hace pocos meses, hayan lanzado ahora la D700. Sólo me cabe una duda… “¿cuantos habrán pensado que el lanzamiento de la D700 es una broma de mal gusto?”. Pensemos, ¿Cuantos se han comprado la D3 por el fullframe que no ofrecía la D300? y ¿cuantos la D300 por la limpieza de sensor que no ofrecía la D3?. Cuantos han tenido que elegir entre ellas dos y ahora piensan… lo que yo necesitaba era la D700. Pues creo que son muchos aunque eso se verá en el número de unidades vendidas de cada modelo una vez esté la D700 en la calle. Pero lo que estoy seguro es que somos muchos los que pensamos… otra vez nos toman el pelo. Pensaba que me compraba lo más moderno y… antes de salir de la tienda ya está devaluado. Por suerte o desgracia cada día el equipo fotográfico se parece más al informático y su periodo de vida se acorta tan rápido como queda transnochado, aunque el precio no baje como con el material informático… y pena que todavía no encontremos una D1X por el precio de lo que nos valdría ahora un equipo informático de hace 7 años. Una pena…y somos muchos.

Vanguardias

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“Lugar”, así de vago es la base sobre la que se sustentan las 69 exposiciones de PHotoEspaña 2008. Un eje temático que permite a cada autor materializar el concepto de muy diversas formas. Cada obra se convierte en una mirada, un reflejo de una percepción cargada de subjetivismo.

Tan variada muestra nos lleva a preguntarnos hacia donde gira la fotografía actualmente, ¿hay una tendencia clara? ¿la tecnología y el tratamiento digital es la vanguardia de este arte o permanece el toque realista? ¿es la fotografía esclava de su tiempo o una mirada atemporal?

Hacia una Red Multimedia

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¿Cómo podríamos entender la ya tan popular Web 2.0? Podría ser algo así como: “las webs proponen y el usuario dispone”. Es él quien tiene el protagonismo, la voz cantante. Por ello, las webs han de darse cuenta de que su misión será crear y transmitir a sus usuarios experiencias únicas, vivencias que despierten su curiosidad, su interés. Novedad, ingenio… es lo que se valora.

Vídeos, imágenes, audios empiezan a poblar la Red, tanto en páginas web como en blogs. Suponen una nueva forma de comunicación en Internet. ¿Por qué proliferan con tanta rapidez? Los avances en las nuevas tecnologías empleadas en la Red y la mayor rapidez de las conexiones tienen mucho que ver con todo esto.

En el campo de la fotografía digital, existen muchas aplicaciones y servicios online que se le ofrece al usuario para trabajar con sus imágenes: editar y retocar fotos, compartirlas… Internet se convierte así en la herramienta de trabajo muy útil.

¿Cómo puede hoy el usuario utilizar la Red para trabajar con sus imágenes? Recientemente, el portal Mashable (http://mashable.com/2007/06/23/photography-toolbox/) publicaba un listado con 90 herramientas online para trabajar con imágenes digitales.

Internet se ha convertido en nuevo y poderoso canal para casi todo. No hay duda de que caminamos hacia una Red Multimedia.

¿Quién marca los límites?

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Ayer leí un artículo sobre reciente exposición de fotografías “Controversias” realizada en el Museo del Elíseo de Lausana (Suiza) la cual quiere explorar en los límites éticos y jurídicos de las fotografías. Sinceramente, el artículo me sedujo. ¿Es ético mostrar la fotografía de una niña agonizando antes de morir? ¿Es ético mostrar niños desnudos? ¿Es ético mostrar una fotografía de un beso entre un sacerdote y una monja? ¿Un Cristo entre orines? ¿Dónde está el límite entre el morbo y el arte, entre lo legal e ilegal? Sinceramente, dudo que esté límite se vislumbre alguna vez como una línea clara y definida. No lo es entre individuos de la misma época y cultura… ¿cómo podemos esperar que sea universal?. Los organizadores de la exposición alegan que no pretenden provocar pero, seamos consecuentes: la provocación vende. Dalí lo sabía bien:
“El que quiere interesar a los demás tiene que provocarlos”. Salvador Dalí (1904-1989); pintor y escultor español. A mi entender, un fin noble puede justificar la provocación aunque…¿quién marca los límites? Legalmente, los jueces y éticamente cada individuo. Por tanto, no caigamos en la intolerancia pero tampoco en el “todo vale”.

Geolocalizar nuestras imágenes digitales

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Google Earth y Google Maps revolucionaron y acercaron a la persona de la calle los sistemas GIS, que hasta hace bien poco eran de uso exclusivo de grandes empresas y organismos gubernamentales, los cuales podían asumir los altos costes de implantación. Con Flick y Panoramio la geolocalización se aproximó a la fotografía de una manera más palpable. Al igual que Iberimage, algunos grandes bancos de imágenes permiten mostrar en un mapa y con una exactitud asombrosa, el lugar donde se ha realizado una instantánea. Para ello recurren a la información guardada en el EXIF de los ficheros digitales. El EXIF al igual que el IPTC guarda metainformación sobre nuestras imágenes. Alguna de ella es introducida automáticamente por la mayoría de las cámaras actuales del mercado (velocidad de obturación, diafragma, ISO, método de medición, modo de flash, fecha y hora…) mientras que otra información puede ser introducida bien en la cámara (método engorroso) o mediante software a través del ordenador (pie de foto, autor, copyright, etc…)

¿Qué ocurre pues con la información que necesitamos para geolocalizar nuestras imágenes? ¿La cámara la introduce por nosotros? O en su defecto, ¿debemos nosotros introducirla por ella?
Es obvio que ningún fotógrafo, ya sea profesional o aficionado, se plantearía actualmente introducir en cada una de sus imágenes, los valores de diafragma y velocidad de obturación. Recordemos sistemas, tan innovadores en su momento, como la descarga de los parámetros básicos de las fotografías en cámaras de película, como en la Nikon F90. A través del “amado-odiado” interface de 10 pines de Nikon y el cable “adecuado”, se podía hacer a mano con paciencia y un soldador o pasar por el distribuidor y pagar muy bien el capricho, permitía conectar la cámara al puerto serie de un PC. Mediante el software de turno (de Nikon o terceros) se disponía de parte de la actual información “EXIF” de un limitado número de carretes, la cual se podía descargar del buffer de la cámara al PC. Este sistema tenía la ventaja de permitir a los aficionados como yo, ver con que parámetros habían tirado las fotografías y así, con la fotografía en la mano, ver en que habían pecado al ver tal desastrosa imagen… Ahora me siento afortunado y necio a la vez, de haber podido despilfarrar tanto tiempo en averiguar que fotografía correspondía al frame 15 del carrete 5 para comprobar que si, había sobreexpuesto la película en 2 puntos (cualquier lo habría visto a simple vista pero los informáticos somos así… y si no lo vemos en una pantalla, no nos lo creemos).

Con la tecnología hemos avanzado bastante y las cámaras a parte de permitirnos sacar más y mejores fotografías, también nos ayudan a perder menos tiempo en trabajos tediosos, pero necesarios. Para un archivo gráfico y un profesional, el valor del diagrama y obturación de una instantánea no es algo importante (nadie busca fotografías con un F2.8 o tiradas a 1/500), pero sí lo es su localización. Con la localización exacta de una fotografía podemos incluir información a la misma (país, provincia, ciudad… ) y sobre todo podremos buscar imágenes del mismo lugar y alrededores.
Los dos valores esenciales para geolocalizar una fotografía son la longitud y la latitud (algunos GPS y cámaras también permiten guardar la altitud). Estos son los valores que debemos incorporar a nuestros archivos para que más tarde podamos trasladar estas coordenadas a un mapa. El dilema sigue siendo: ¿quién lo hace?

Algunas cámaras, como la Nikon D200 y su sucesora la D300 (sin menospreciar a la serie D2X y D3, con las cuales no he trabajado) permiten conectar un GPS directamente a la cámara. Para ello, la empresa japonesa lanzó un gadget (el MC-35) que, ¡¡oh dios mio!!, volvemos a mi “querido” interface de 10 pines, permite conectar un GPS con salida RS-232 al conector 10 pines de la cámara. Si el GPS es compatible en velocidad del puerto (4800 bps) y en el protocolo (NMEA 0183) tendremos nuestra flamante cámara con un “aparato” colgado (a veces considerable), el cual nos incorporará, ¡¡si hay señal GPS!!…y ¡¡jamás en interiores!!, directamente en nuestro EXIF las coordenadas de nuestras instantáneas. Este sistema puede ser el ideal (ideal sería que el “cacharro” fuera integrado) ya que nos olvidamos de tener que pelearnos más con las coordenadas al igual que lo hacemos con los demás datos EXIF. Las mayores pegas son que no todas las cámaras admiten conectar un GPS al cuerpo (consideremos que hemos hablado de cámaras profesionales con un precio y peso considerable), lo engorroso de tener otro cacharro colgando en nuestras manos (no olvidemos nunca el peso del conjunto y la ergonomia) y por supuesto, que no da cobertura en interiores ni en otras zonas sin señal GPS.

Para evitar estas incomodidades, aunque a mi entender es más un tema de costes, algunos espabilados han sacado otros gadgets que nos ayudan a suplir las carencias de nuestras cámaras. Por ejemplo el SONY GPS CS1, el cual y aunque parezca una cantimplora, es algo más sofisticado que un botijo. Algo tan sencillo como un GPS con una memoria interna, el cual guarda periódicamente (cada pocos segundos) nuestra posición GPS y la hora de la misma. La memoria (amén de ser infinita) nos permite tirarnos días y días viajando sin preocuparnos de quedarnos sin rastro. Luego llega el momento de la verdad: ¿cómo funciona el aparato?… Pues el principio es sencillo: si por un lado tengo en el EXIF de las fotos el momento exacto de cuando la disparé y por otro lado, en el GPS tengo las coordenadas exactas de ese momento (o unos pocos segundos antes o después), pues ya tenemos ligadas nuestras fotografías con las coordenadas. SONY proporciona el software que permite vincular automáticamente ambos valores y mostrarnos el resultado… pero por supuesto, sólo garantiza que sea compatible con algunas cámaras digitales de la marca.

A muchos simplemente no les interesa la geolocalización… al igual que hace unos pocos años a muchos, quizás más, no les interesaba la fotografía digital. Para el resto y para los que el presupuesto, las ganas de llevar cosas colgando o la mera desidia, no les da para más, siempre les queda el trabajo manual. Con algunos softwares más o menos elegantes y cómodos, se puede editar los campos EXIF de las fotografías e introducir en ellos nuestras valiosas coordenadas. Este método es válido para fotografías prediluvianas e incluso daguerrotipos… puesto que no necesitamos capturar las coordenadas en el mismo instante. Por supuesto, también podemos geolocalizar cualquier punto…aunque sea el fondo de una mina. Para los que no han caído en el mayor de los problemas, digamos el único que tiene este método, siéntate y prepárate a invertir horas y horas en revivir tus viajes en mapa y vista cenital, intentado acordarte de donde sacaste cada una de tus fotografías y por supuesto… ¡¡acertando en el mapa!!.

Para los que hemos tenido la suerte de probar y seguir probando métodos, como para los que a esto les parece ciencia-ficción, les aconsejo que vean el resultado final tanto en Iberimage como en otros archivos, puesto una vez visto… ¿a quién no les gustaría tener sus fotos geolocalizadas? . Todavía me acuerdo del gusanillo que le entra a uno cuando revive un viaje vía Google Earth mediante sus fotografías. Os adjunto mi primer reportaje con GPS (Viaje Túnez geolocalizado para Google Earthz en Iberimage) y el enlace al fichero actualizado para Google Earth y en constante expansión de fotografías geolocalizadas de Iberimage.

Todos los trabajos duros se hacen más amenos cuando se ven los resultados y más cuando son tan visualmente atractivos como la geolocalización de fotografías. Por desgracia, hasta qué los fabricantes prefieran incluir un pequeño y barato chip GPS del tamaño de una moneda en las cámaras (coger un gps, quitarle la batería y la carcasa y ver que se os queda) , tendremos que dedicarle algo de dinero y sobre todo tiempo a geolocalizar nuestras fotografías. Pero no se lo tengamos en cuenta… al fin y al cabo sólo nos duele en los cuellos, espaldas, ojos y bolsillos.

La imagen no es neutral

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Hay el convencimiento generalizado de que -además del tópico, no siempre cierto, de que una imagen vale por mil palabras- las fotografías no manipulan la realidad. Parece que ese cometido se ha dejado siempre en manos de las palabras. Esa “inocencia” de la imagen sólo puede sostenerla quien no haya hecho jamás una fotografía. Para empezar, la elección de un objetivo determinado, sea angular o tele, ya presupone una manera de ver la realidad antes de hacer click. Enfatizan u ocultan determinadas escenas, dependiendo del mensaje que interese transmitir en ese momento al fotógrafo o a su cliente.
Recuerdo que, cuando trabajaba en los telediarios de televisión Española, tuve que cubrir las primeras huelgas de estudiantes contra el gobierno de Felipe González. El escenario era la plaza de Cibeles de Madrid y calles aledañas. Había coches volcados a modo de barricadas y carreras por ambos bandos. En una trinchera estaban los estudiantes, en la otra, la policía antidisturbios. Una forma sutil, sin decir una sola palabra, sin poner pie de foto alguno, de manipular la realidad era enfocar al cabecilla, el famoso Cojo Manteca, destrozando a pedradas ventanas y cabinas telefónicas, primeros planos de coches ardiendo, como en los disturbios recientes de París, algún policía sangrando por la frente, es decir, el vandalismo de unos estudiantes manipulados por delincuentes comunes… y sin embrago, en otro lugar de la batalla la policía se empleaba a fondo de manera brutal, con porras desmesuradas, pelotas de goma y hasta gases lacrimógenos. Esa “también” era la realidad, pero no interesaba contarla en aquel momento.
Abandonemos, pues el mito, de que la imagen es neutral. Nada hay más manipulador que una cámara, un objetivo y un fotógrafo suficientemente entrenado.

¿Como se puede colaborar en Iberimage?

Colaborar en Iberimage 2 comentarios

Estamos abiertos a colaboraciones de fotógrafos que complementen y mejoren el stock existente de Iberimage. El material fotográfico de los colaboradores debe reunir requisitos de calidad, cantidad y complementariedad. El material debe proporcionarse digitalizado en una alta resolución con documentación amplia y exacta. En esta página hay más información pero estamos encantados de aclarar cualquier duda.

Panorama

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Estoy buscando programas que unan fotos hasta formarlas horizontalmente o verticalmente también. De momento el que mejor me ha ido es el panorama factory. Encontré otro que se llama autopano. No sé si alguien conoce alguno que haga “maravillas”…

Imagen o necesidad

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Estimados colegas, siempre he tenido el pensamiento de no hacer falta tener el mejor equipo fotográfico para desarrolar nuestro trabajo. Parece que la presión de la imagen y el consumismo (también en gran medida) hacen que como excusa nos autopongamos el tener que tener grandes objetivos, excepcionales aberturas…gracias a compañeros he podido observar que no tienen nada que ver las churras con las merinas. Vivan los artistas.